20101125173723-banderas.jpg

Por: Ana Hernández Hernández

Desde el surgimiento de la vida todo ha estado en constantes cambios y transformaciones, en lo que por supuesto se circunscribe la transformación de las especies hasta la aparición del hombre como la única especie  capaz de razonar y pensar, y en consecuencia entonces actuar.

Sobre la base de la necesidad de cambios, que de manera sistemática el hombre ha vivido se han sustentado las diferentes revoluciones, que han transformado la humanidad.

Los cubanos como parte de ese universo no hemos escapado a esos cambios… y  en este comentario reitero el vocablo cambio, porque precisamente por estos días es una palabra recurrente, y en no pocas ocasiones aparece acompañada de: necesidad de cambios, es decir,  una frase más hecha.

Y pienso que sí, que no está mal la frase, y mucho mejor está si ese cambio es para mejorar, como lo fue la libertad dada por Carlos Manuel de Céspedes a sus esclavos aquel lejano 1868, en La Demajagua. Ese sin dudas,  fue un cambio revolucionario, que se consolidó batalla tras batalla, el 1ro de Enero de 1959, cuando Cuba pasó de neocolonia de Estados Unidos a Estado libre y soberano en América, y triunfó la Revolución, que hasta hoy, para bien de los cubanos está en el poder.

Como Revolución al fin, está en constante cambio y transformación y no se detiene,  escala, a través de la búsqueda de alternativas a peldaños superiores en cuanto a los  valores económicos, sociales, culturales, políticos, entre otros.

Así andamos los cubanos, en un proceso de cambio, en un proceso que una y otra vez, los enemigos de la Revolución han querido utilizar para sus campañas disfamatorias, sin el menor de los escrúpulos y sin el menor entendimiento además,  de que este es un pueblo capaz de resistir ante cualquier campaña por cruda que sea, pero que entiende de cambios, de transformaciones, de necesidades y por encima de eso entiende de  lograr lo que se proponga sin que en el recorrido de ese camino entren en negocio el cambio de los principios y convicciones.

Revolución es cambio y vamos al cambio, pero al  hecho por nosotros mismos, sin manipulaciones y tolerancias, sin intromisiones y condiciones, vamos al cambio de nosotros y para nosotros.