20101202182655-granma.jpg

Por: Ana Hernández Hernández

Con muchas dificultades en la travesía, pero un día como este llegaba a las costa de la oriental Playa de Las Coloradas el histórico Yate Granma con la valiosa carga de 82 expedicionarios.

Se abría de esta forma una nueva etapa en la lucha por la definitiva liberación de Cuba, gesta que había iniciado Carlos Manuel de Céspedes en el lejano año 1868, y que múltiples jóvenes de diferentes épocas habían llevado adelante con el único pensamiento de convertir a Cuba en una patria verdaderamente libre de cualquier atadura que la hiciera colonia o neocolonía de una potencia extranjera.

El desembarco fue difícil, pero la fe rotunda en la victoria nunca dejo brechas al pesimismo, al desconcierto, y con la firme convicción de que: “Si salimos llegamos, si llegamos entramos y si entramos triunfamos”, emprendieron un camino no menos tortuoso que la propia travesía entre Tuxpan y Cuba.

La valiosa carga de jóvenes decididos a todo lo que fuera necesario se refugió en los manglares de Las Coloradas y llegaron a tierra firme, una parte de aquella convicción ya era realidad, bastarían 3 años después de lucha, primero en la Sierra y luego en el llano, para reafirmarla aquel enero de 1959.

Sin dudas costó mucho trabajo, mucha batalla y tanta sangre derramada por valiosos compañeros, pero no había sido en vano.El Granma y su desembarco quedaría en la historia nuestra como el inicio del final del atropello, la innominia y de un pasado al que no se regresará por mucho que lo pretendan los enemigos, con petardos o sin petardos mediáticos, pues lejos de amedrentarla hacen más fuerte a esta Revolución.