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Por: Ana Hernández Hernández.

“Honrar, Honra”, dijo nuestro José Martí, y hoy es un día para honrar a todos los héroes caídos en combate por la gesta liberadora de la Patria. Se cumplen 21 años de la Operación Tributo de aquel gigantesco homenaje, que en el ya lejano 1989 rindió el pueblo cubano a los que regresaban con el deber cumplido, y que lo hacían para empinarse tan altos como el Turquino.

La fecha no podía ser otra, el 7 de diciembre, cuando además se rememoraba la caída en combate, como un Titán del Mayor General Antonio Maceo.

Como en aquel memorable día, cada 7 de diciembre se le rinde homenaje a todos los caídos en honrosas misiones internacionalistas, tanto civiles como militares, lo que constituye una continuidad del legado que nos dejaron miles de cubanos, no solo para nuestra tierra, sino para el mundo como una de las más formidables páginas de altruismo que se haya escrito en la historia de la humanidad.

Fueron más de 300 mil los cubanos que lucharon en tierras africanas, con el único fin de abrir el camino definitivo a la libertad de esa parte del mundo tan olvidada y saqueada.

Los que aquel 7 de diciembre de 1989 regresaban a la Patria que los vio nacer para recibir sepultura hoy son firmes raíces que se arraigan a la tierra y se levantan como universales símbolos.

Cada Operación Tributo hace vibrar nuevamente a un pueblo, que se inclina ante sus muertos caídos por la defensa y que con la estirpe de Maceo, ante los cuerpos inertes de los mártires ratifica que aquí nunca seremos los del Pacto del Zanjón y por siempre hemos levantado las banderas de la Protesta de Baraguá.