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Por: Ana Hernández Hernández y Eldy Mariño Córdova

Tal vez por estas fechas seas aún más necesaria que de costumbre. Nos has acompañado de manera incondicional, has permitido que se nos reconozca en todo el planeta.

Tú que proteges, socorres y enalteces has sido constante en los tiempos del mambisado, en la época de la Sierra, después de MIL 959, en los días difíciles de octubre, en el periodo especial, en el presente.

Tú presencia ha sido notoria en las buenas, quiero decir, cuando los éxitos nos han llegado y has sido puntual cuando por pérdidas irreparables nos ha tocado llorar.

Se que algunos te creen innecesaria, pasada de moda en este mundo a ratos caótico, a veces falto de humanismo, de sensibilidad, de fidelidad al bien.

No importa que te maltraten y te olviden. Los cubanos continuamos teniéndote como imprescindible, como hacedora de caminos estables y seguros.

Te promovemos social e individualmente porque sabemos de tu valentía, tu entereza, tu constancia y supremacía.

Si otros te alejan, pagarán caro por ello, estoy segura. Eres en estos tiempos de dura batalla por el regreso de 5 de nuestros hermanos presos injustamente en Estados Unidos, la mano extendida, abrazo fraterno, desprendimiento, aplauso, denuncia y sonrisa, proseguiremos amándote y dándote vida porque no hay obra posible sin ti: Amistad.