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Por: Ana Hernádez Hernádez

Es difícil ver los corazones ajenos, para saber cuáles son las motivaciones verdaderas de las partes, pero en el caso de la defensa de Posada Carriles, del equipo legal, es muy evidente que a ellos no les conviene que este caso llegara a juicio, de ahí que trataran de dilatar lo más posible el proceso, porque mientras más tiempo mantienen este caso pendiente, más facilidades tienen para evitar una posible extradición a Venezuela, y evitar un posible enjuiciamiento en Estados Unidos por el asesinato de Fabio Di Celmo.

Porque fíjate, si logran condenar a Posada Carriles por mentiroso al decir que desconocía a Raúl Cruz León y al reclutamiento de Cruz León, y los explosivos que le entregaron a Cruz León para poner la bomba que mató a Fabio en el hotel Copacabana, entonces la próxima pregunta es por qué no lo encausan ahora por asesinato, porque lo que ha salido es que él es el autor intelectual del hecho, y él mismo alardeó ante el diario The New York Times sobre eso.

Entonces a la defensa estratégicamente le ha convenido demorar el caso lo más posible, incluso hasta hace poco estaban pidiendo otra prórroga que la jueza le negó, de manera que van a juicio porque no les queda más remedio.

Este caso lo presentan los fiscales de la administración George W. Bush, para evitar que digan que no están haciendo nada contra este terrorista, cuando Venezuela viene pidiendo la extradición.

Lo primero que hacen los fiscales de Bush es presentar un trámite inmigratorio contra Posada, donde Posada supuestamente dice estas declaraciones falsas que ahora lo han metido en este problema.

Miente sobre cómo entró en Estados Unidos, miente sobre su conocimiento sobre Santiago Alvarez y Osvaldo Mitat, miente sobre el papel que tuvo en Cuba con la campaña de bombas en 1997, y le conceden una protección migratoria en Estados Unidos gracias a esas mentiras. Posteriormente la fiscalía presenta cargos de falsedad, de perjurio contra Posada Carriles.

(Tomado de Prensa Latina)