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Por: Ana Hernández Hernández

Con más aciertos y desaciertos la Revolución Cubana ha transitado por su primer medio siglo después del triunfo, aquel 1ro de Enero de 1959, pero que tuvo como punto de inicio en La Demajagua cuando Carlos Manuel de Céspedes dio la libertad a sus esclavos y los llamó a sumarse al combate contra la dominación española que sometía a la mayor de Las Antillas en los más despreciables aprobios.

Así comenzó una historia de lucha mambisa, luego la guerra necesaria organizada por José Martí, siguieron las luchas estudiantiles, las de la Generación del Centenario, el Granma, la Sierra Maestra y los llanos, hasta la entrada victoriosa del Ejército Rebelde a La Habana, encabezada por Fidel y los barbudos.

Luego del triunfo, la Revolución ha transitado por infinidades de agresiones, siempre con las marcadas intensiones de derrocar un modelo social que decidió como destino la independencia y la soberanía sin la necesidad de injerencias foráneas, que al doblar de los meses o los años retornarían a Cuba a un pasado infeliz como neocolonia de los Estados Unidos de Norteamerica.

Como toda obra social, guiada, orientada y concebida por los seres humanos está llena de aspectos que pueden y deben ser perfeccionados en aras de cabalgar hacia un futuro que cada día nos aleje un tanto más de deficiencias, que en la mayoría de los casos dependen única y exclusivamente del actuar de las personas.

En tal sentido dos de las más grandes conquistas de la Revolución: la Salud y la Educación están llamadas también, por estos tiempos  a cambios profundos, sobretodo dirigidos al perfeccionamiento de los recursos humanos en función de lograr profesionales capaces de poner en alto lo distintivo de ambos sectores, tanto en la atención primaria, la especializada en la salud de los seres humanos y en cuanto a la educación profundizar en la preparación adecuada de un personal docente que verdaderamente contituya ejemplo para las generaciones que instruyen y educan.

Ambos sectores, tanto la  Educación como  la Salud, no han escapado a negligencias, indolencias y formas de actuar no acordes con los requerimientos que ambos ministerios exigen, sin embargo este país ha sido reconocido en múltiples ocasiones por los resultados, al magen de las deficiencias de carácter subjetivo que puedan originarse. Resultados envidiables para cualquier país del llamado primer mundoy una verdadera quimera para muchos hombres en el planeta.

En los últimos tiempos, sujetándose de esas deficiencias subjetivas, personajillos que se autotitulan periodistas independientes se han hecho eco de ellas y arremeten contra este modelo económico y sus conquistas, son personajillos, que del Sol solo ven sus manchas, y cierran los ojos ante el brillo incandecente de una obra que llegó, con aciertos y desaciertos para sacar a los cubanos de la ignoracia a que estaban sometidos por los gobernantes a servicio del imperio.