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Por: Ana Hernández Hernández

“La vida sigue igual en Morón” esta es una frase que hace unos días me llamó la atención, porque detrás de ella puede parecer que esta es una ciudad estática, inmóvil, y que para nada forma parte de un país, que en este mismo instante lleva adelante una revolución dentro de la ya triunfante aquel glorioso enero de 1959.

Con este mismo título, pero encerrado en interrogación: ¿ “La vida sigue igual en Morón?, así enrumbé mi conversación con no pocos nativos del lugar, y así pude detenerme en testimonios como estos:

Alejandro Pantoja:  relloyo moronero de 71 años, plantea: “periodista yo vivía antes del triunfo de la Revolución en un reparto de la parte Sur de la ciudad y en toda esa área, que era bastante extensa solo habían 3 familias con refrigerador, para tomar agua fría aquello era tremendo, pedir de favor a esas personas, y ahora casi todo el mundo tiene un frío en su casa y de equipos eléctricos ni hablar hornillas, lavadoras, batidoras, en fin...

Alina Piñera: otra nativa de Morón refiere: “ en las zonas del campo era muy difícil encontrar una escuelita, que había un instituto de segunda enseñanza, pero por supuesto para entrar se necesitaban ciertas condiciones”....” y de los centros de salud, ni hablar, una transfución había que pagarla, ahora hay un hospital tremendo con todas las especialidades médicas, cantidad de consultorios del médico de la familia, son como 80, y así, el cambio ha sido grande aunque algunos piensan que no.”

Silvino Monteagudo: este moronense es más entradito en años, pero con sus 82 años tiene tremenda lucidez, recrea su vista en el horizonte y viaja en el tiempo para luego decir: “periodista somos otros totalmente, Morón ha crecido, se transforma, eso no quiere decir que no hay problemas, sí los hay y no vamos a tapar el sol con un dedo, pero ni hablar, es incomparable, mira ahí mismo cuánto se ha crecido en la cayería norte, hoy puedo decir, mis hijos son universitarios, los nietos algunos ya se graduaron y otros estudian, aquí mismo a la casa vienen a verme los del médico de la familia, y te repito Morón no es el mismo ni remotamente y yo espero que esto sigue palante.”

Con  testimonio como estos y como otros que conservo en mi grabadora, es imposible   reverenciar la frase “La vida sigue igual en Morón”, con aciertos y desaciertos, con deficiencias y eficiencias, es Morón un territorio, que muy a pesar de los encontronazos que lleva también como consecuencia de una crísis económica mundial, y de un bloqueo que persiste por más de 50 años, un municipio que avanza y seguirá avanzando, porque “La vida NO sigue igual en Morón.