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Carlos Serpa y Moises Rodríguez en el corazón de la contrarevolución cubana

Por: Ana Hernández Hernández

El capítulo “Los peones del Imperio” de la serie Razones de Cuba, transmitido este sábado por la Televisión Cubana, devela los estrechos vínculo de la contrarrevolución interna con el gobierno de EEUU.

Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, dos agentes cubanos infiltrados en las filas de la llamada “disidencia” cubana, reconocen en el documental que muchas de estas personas son capaces de vender su alma al diablo, y son animados desde los Estados Unidos.

La contrarrevolucionaria Martha Beatriz entregaba dólares a 18 Damas de Blanco para mantenerla activas, afirma uno de los agentes, que aseguraron que estos grupos forman parte de la estrategia de subversión de EEUU contra Cuba.

Carlos Serpa declaró que la SINA es el estado mayor de la contrarrevolución en Cuba, y que el periodismo independiente en Cuba tiene tutores norteamericanos. Añadió que “la contrarrevolución interna lo llamó para inventar supuestos actos de provocación”.Carlos Serpa Maceira, agente “Emilio”, y Moisés Rodríguez, “Vladimir”, reportaban para Radio Martí y otros medios radicados en Miami.

Luego de concluido el documental Las razones de Cuba con su capítulo “Los peones del imperio”, no pocas expresiones se escucharon entre los moronenses, entre las que pude captar se decía: valientes muchachos que penetraron semejantes grupos de contrarrevolucionarios , o aquella que dijo eso es para que no subestimen más a los cubanos.

Caridad Martínez, ya jubilada del sector de Comercio expresó: eso es para que vean que con Cuba no pueden, siempre tropiezan con la misma piedra.

Elena Cardoso, una anciana de más de 70 años refirió: desde el mismo triunfo de la Revolución Cuba ha tenido que vérsela con las verdes y las maduras, pero siempre ellos se cogen el dedo con la puerta.

De manera general, con gran atención el pueblo de Morón puso gran atención a los casi 30 minutos de duración del documental, que una vez más puso al desnudo las patrañas, muy bien montada y financiadas por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, las que se llevan a vías de hecho a través de la Oficina de Intereses de ese país en La Habana.