Una de las más flagrantes violaciones de los derechos humanos, acaba de ser rubricada, precisamente el último día del año 2011, por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El documento firmado asigna un monto de 662 millones de dólares para el sector defensivo, ley que consolida además 2 polémicos principios de la llamada guerra contra el terrorismo: la detención indefinida de sospechosos de terrorismo sin presentar cargos y el encarcelamiento de ciudadanos estadounidenses sin someterlos a proceso.

La propia legislación, permite asimismo, que los casos relacionados con el terrorismo salgan de la competencia del FBI, y caigan entonces en manos militares.

Esta acción de Obama ha sido criticada en la propia Casa Blanca, pues para no pocos constituye una mancha en su legado, porque siempre será conocido como el presidente que firmó la detención indefinida de personas sin cargos ni juicios, así lo reprochó Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles.

Y prosigue Romero, cualquier esperanza de que el actual gobierno revierta los excesos constitucionales de George W: Bush en su alegada lucha global contra el terrorismo, se extinguió en la actualidad.

La administración del expresidente Bush envió a sospechosos de terrorismo, pertenecientes a Al Qaeda, insurgentes talibanes y otras personas a la cárcel que Estados Unidos mantiene en la ilegal Base Naval en la bahía de Guantánamo, Cuba.

Numerosas denuncias verifican que allí se torturó a los prisioneros y se violan sus derechos  humanos al aplicar el confinamiento solitario, algo en lo que Washington ocupa el primer lugar mundial con más de 20 mil casos, según informes de Naciones Unidas.

Con esa firma, el presidente estadounidense acaba de corroborar como en ese país se pisotea la propia Constitución de la Nación, y acaba además, de reafirmar una ley que flagrantemente viola los Derechos de los seres humanos, pues los priva del derecho a ser escuchados y procesados.