20140107181847-bandera-boliviana.jpg

Por: Patricio Montesinos

 

Con el respeto que merece por su obra, el afamado escritor peruano y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa debería abstenerse de viajar a Bolivia para conspirar contra el presidente Evo Morales, cuando restan pocos meses para la celebración de elecciones generales en esa nación andina.

Según informaciones trascendidas en Lima y La Paz, Vargas Llosa tiene planeado visitar Santa Cruz, a partir del 22 de enero, con el propósito de reunirse allí con conocidos adversarios de baja calaña de Morales, entre ellos, el gobernador de esa región, Rubén Costas.

Igual quiso hacer y con idéntico objetivo, el pasado año, el desprestigiado opositor venezolano, Henrique Capriles, quien decidió después suspender su viaje a la ciudad cruceña, ante el repudio que le esperaba de los bolivianos.

Que Capriles lo hubiera hecho, demostraría una vez más que ese frustrado venezolano es solo un monigote de Estados Unidos, además de un “político” mediocre, que ni siquiera es apreciado por sus exseguidores.

También podría explicarse que el derechista expresidente del gobierno español José María Aznar, bautizado como el “palanganero” de Washington, visitara Bolivia para pretender desestabilizarla en un año electoral, por instrucción de la Casa Blanca.

Sin embargo, que lo haga Vargas Llosa sin duda alguna le resta reputación a un escritor que, pese a ser un hipercrítico y contrario ideológicamente quizás por resentimiento, a los procesos revolucionarios en Latinoamérica, es un reconocido escritor de la Patria Grande.

Son bien conocidas las posturas políticas conservadoras del peruano Premio Nobel de Literatura 2010, y sus vínculos con fundaciones internacionales y “Organizaciones No Gubernamentales” (ONGs), que operan financiadas por el régimen de Washington.

Pero, el respeto a la soberanía y a la independencia de otros países, y la no injerencia en sus asuntos internos, son principios elementales que debería propugnar un intelectual como Vargas Llosa.

Actuar similar a Capriles o Aznar, o al terrorista de origen cubano devenido en “periodista” Carlos Alberto Montaner , más que mostrar su contrariedad con los cambios independentistas en América Latina, le hacen perder cada vez más credibilidad entre sus compatriotas, y colocarlo en el mismo saco que esos “caballeritos” subversivos y guerreristas.

El anuncio del viaje de Vargas Llosa a Bolivia ya ha generado un gran rechazo entre los habitantes de la Pachamama y las autoridades de La Paz, y no pueden descartarse movilizaciones de repudio ante su eventual presencia allí.

Su posible estancia en Santa Cruz puede afectar incluso los nexos entre los pueblos de ambos Estados vecinos, hermanados por raíces históricas y culturales, que el novelista peruano debería fomentar, contrario a dañarlos.