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Tomado de @Cubadebate

A las 9:00 de la mañana en punto, entró la Jueza Kathleen Cardone a la sala judicial. Su último encuentro con los abogados y fiscales había sido hace exactamente una semana, cuando suspendió el juicio para poder “deliberar con calma” sobre si concedía la petición del abogado de Luis Posada Carriles para anular el proceso o, por lo menos, desestimar los tres primeros cargos de la Causa: los que tienen que ver con las declaraciones falsas del acusado sobre las bombas en La Habana en 1997.

La tensión pesaba sobre todos en la Corte. La Jueza Cardone saludó secamente a los abogados, y el fiscal Timothy J. Reardon III se paró y-como hace siempre- le ofreció los buenos días. “El gobierno está listo para el juicio”, anunció Reardon sabiendo que la jueza tenía aún que decidir precisamente la cuestión de la viabilidad de un juicio. El abogado defensor, Arturo Hernández, entonces le extendió un optimista saludo a la jueza. 

LA DECISION DE LA JUEZA CARDONE

“La Corte quiere dirigirse a la moción del abogado defensor de anular el caso y a su petición de desestimar los cargos números 1, 2 y 3 de la Causa”, dijo la Jueza Cardone y sacó un papel en el cual había escrito su decisión para leerla sin equivocarse.

La disyuntiva legal deriva de la queja del abogado Hernández que la fiscalía no compartió con la defensa dentro del plazo que le había impuesto la jueza algunos documentos. Específicamente, dijo Hernández en una moción que presentó el 11 de febrero, la fiscalía no compartió unos escritos que supuestamente muestran que el testigo Roberto Hernández Caballero está parcializado contra Posada Carriles y acostumbra a falsificar evidencia.

También que una secretaria en Guatemala, Cecilia Canel, hizo unas declaraciones anteriormente que exculparían a Posada Carriles de responsabilidad por las bombas que estallaron en La Habana en 1997 y que existen dos informes del FBI que del mismo modo lo eximen de culpabilidad.

Como prólogo a su decisión, la Jueza Cardone leyó en alta voz parte de la petición de Arturo Hernández y concluyó que las acusaciones del abogado defensor son ciertas. Es más, dijo la jueza, “si la defensa no se hubiera percatado de que esos documentos existían, la fiscalía probablemente no los hubiera divulgado”.

“Yo he reflexionado largo y tendido sobre esto”, dijo la Jueza Cardone mientras que miraba a los fiscales. “Es cierto que se dilataron en divulgar los documentos, pero de todos modos voy a denegar las mociones”, anunció, dejando caer un “por este momento”. Es decir, subrayó que existe la posibilidad de que conceda la moción en el futuro si se entera de alguna otra violación.

Es difícil desestimar un caso por este tipo de violación, salvo que la jueza concluya que la infracción haya socavado la defensa.  Aquí no hay evidencia de semejante cosa, y por eso la Jueza Cardone no pudo desestimar el caso. “¿Algo más antes que convoque al jurado?”, preguntó la jueza. Arturo Hernández quien aparentaba esta mañana mucha confianza de que su moción estaba ganada, respondió con un huraño “no”.  Ni siquiera, lo adornó con la frase “Su Señoría”, como acostumbra siempre llamar a la jueza.

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